Si, hubo un terremoto. Miles de damnificados, constructoras sinvergüenzas, alertas de tsunami, saqueos, cambios en el eje de la tierra, Chile ayuda a Chile, reconstrucción, etc. Pero hay un problema que me preocupa y creo que no he escuchado a nadie dar una solución. Y de verdad me preocupa.
Desde el terremoto mucho ha cambiado, pero hay algo de lo que nadie habla: sexo.
El terremoto no sólo se metió en todas las conversaciones, mails, programas de televisión y diarios, también se metió en la cama. Humildemente les contaré algunas de los fenómenos que he visto y que me tienen francamente preocupada.
Muchas cosas nuevas me han pasado. Una de ellas es que me cambié de casa y pasé de vivir sola a vivir con dos amigas muy buena onda.
En este primer mes hemos tenido mini inauguraciones del departamento, he conocido a los amigos de mis roommates, también a los vecinos que más buenos para el carrete no pueden ser, y, al vecino del subterráneo que hace música linda y nos trae regalos hechos por él.
Pero dentro de toda esta buena onda yo no sabía que vivir con dos minas significaría tener metida en la casa a su mejor amiga: la María. La primera vez que la conocí la encontré buena onda, prendida como ella sola, gritona y nunca sabes si te está hablando en serio.
Dos cucharadas y a la papa. Ni me tiritó la pera al invitar a mi casa al desconocido que me había estado joteando por internet. El primer contacto fue perfecto. Olía bien, hablaba de corrido, y tenía esa pinta pelolais que hace que me baje todo el morbo. A la media hora siguiente, ya nos habíamos hecho chupete y yo me fumaba un cigarro cargando pilas para la segunda patita. Tras dos buenos polvos al hilo, nos dio por conversar y casualmente el primer tema fue reiterativo en todas las siguientes encamadas: POLÍTICA .
Ese día tenía ganas de bailar. Estábamos con mi novia de entonces, dándolo todo en la pista. En una esquina, de pronto, apareció Mariana. Mariana me seguía hace meses, iba a todas las fiestas donde yo era DJ, me bailaba desde las esquinas, me miraba con cara de deseo. Esa noche yo estaba más caliente que de costumbre, por eso me pareció una suerte que apareciera, siempre invitándome a follar con ella.
Las chicas se reían tan fuerte que todo el mundo nos miraba. El tercer whisky les quitó toda vergüenza y se podía escuchar por todo el bar como descueraban a cada mujer que pasaba por delante. La de las tetas grandes fue la preferida de todas, sobre todo porque tocaba su pelo cada vez que la mirábamos. Coqueteaba, como toda mujer histérica que se siente deseada.
Como siempre soy la más callada, las chicas me buscan novia a grito pelado. Obvio que me pongo roja y no soy capaz de hablar con ninguna…
Estimadas dykes, disculpen por la demora pero hemos tenido algunos problemas técnicos, nada por lo que alarmarse.
Les quiero desear a todas las tortas de la tierra que tengan un año excelente: las que no tienen novia se consigan una, las que no saben lo que quieren en la vida lo descubran, y las que son infelices por algún motivo ya no lo sean más.
Lizzy the Lezzy es el dibujo animado más torta de todos los tiempos, y como estamos en vísperas de Navidad, ella quiere desearles a todas una muy feliz navidad (y nosotras también!)