Las chicas se ríen fuerte 9

Por Lisseti.
Las chicas se reían tan fuerte que todo el mundo nos miraba. El tercer whisky les quitó toda vergüenza y se podía escuchar por todo el bar como descueraban a cada mujer que pasaba por delante. La de las tetas grandes fue la preferida de todas, sobre todo porque tocaba su pelo cada vez que la mirábamos. Coqueteaba, como toda mujer histérica que se siente deseada.
Como siempre soy la más callada, las chicas me buscan novia a grito pelado. Obvio que me pongo roja y no soy capaz de hablar con ninguna…
Pasaban las horas y como tenía que trabajar al otro día comencé a despedirme, misión que podía demorar mucho rato. Entre los gritos de la gente y el jugo de mis amigas apenas podía moverme, de pronto entró ella. Un bolso cruzado, audífonos verdes y llega junto a nosotras. Saluda a Sandra y todas gritan: “Puta que esta grande tu hermana hueona!!”
A Laura la conocí cuando tenía su pieza llena de Barbies, era como un sueño para todas, tenía el auto, la ducha, el castillo, pero raramente no tenía ningún Ken. Era una niña preciosa, 10 años menor que nosotras, la más linda del pasaje. 10 años más tarde seguía siendo la más linda.
Laura me dio un abrazo apretado y me calenté como perra en celo. “Quédate un ratito, no te veo hace siglos” me dijo. Las mejillas rojas me delataron, solté mi bolso y pedí un whisky, solo.
Laura hablaba con todas pero me miraba sólo a mi de vez en cuando. Yo, callada, sólo atinaba a sonreír. Cuando se sentó a mi lado sentí algo que se mojaba en mi cuerpo, lloraba por la vagina. Ella me tocaba el pelo y decía que cuando era niña le encantaba que yo fuera a su casa y vernos fumando a escondidas con la Sandra, que siempre había querido fumar con nosotras.
Yo estaba cada vez más derretida y por supuesto cada vez más nerviosa. Cerraron el bar y salimos borrachas a caminar por el Parque Forestal. Mis amigas seguían muertas de la risa y yo me retrasaba un poco, buscando estar sola con ella. Me miró y esperó unos segundos que la alcanzara. Cruzábamos la calle y me contó que una vez había tirado en ese parque, con una compañera de colegio, vestidas de jumper. Mi corazón latía a mil, quería verla así, con el uniforme levantado, los calzones a medio sacar y mis manos levantándola por debajo. Quería ser una escolar, calentona y bien puta, tirando en el parque.
La pendeja me calentaba más de lo que podía aguantar, pero puta que me costaba dar el primer paso. Menos mal que Laura era valiente.
Detrás de un árbol enorme me metió la lengua en la boca, se tragaba mi saliva, me mordía los labios, me tiraba la lengua, había aprendido a dar besos la niña…
Aunque me daba tanta vergüenza, se movía tan bien que nada me importaba. Encajó su pierna entre las mías y con las manos me tomó de las caderas, adelante, atrás, adelante, atrás, sentía que me desmayaba. Nos tiramos al pasto y vimos como mis amigas se alejaban. Sacó una de mis pechugas y comenzó a chuparla, fuerte, sentía que se me salía todo por ahí, me dolían hasta las muelas. Quería sacarle toda la ropa, ver como se tensaban sus músculos y se ponía dura, caliente, mojada. Metí mi mano debajo de su polera y ella se abrió el botón de los pantalones, me pedía con la mirada, levantaba las caderas, me punteaba, ay me carga esa palabra. Abrí el cierre y me lancé entre sus piernas. Llegué a territorio húmedo y me di cuenta que se había inundado. Sus jugos llegaban a mojar los calzones y pronto mi mano se resbalaba entre esa sustancia viscosa, deliciosa, de olor increíble. Sentí su puntita dura, grande, excitada. La toque despacio, casi rozándola, ella se movía como bailando, disfrutaba. Me agarró fuerte de la muñeca y metió mis dedos en su vagina, hasta adentro, bien adentro.
Se montó en mis piernas, con mis dedos incrustados y bailaba toda mojada. Mientras con su rodilla me hacía un balancín amatorio, yo le chupaba las tetas. Pasó un paco y me importó una raja, seguimos tirando, como si se fuera a acabar el mundo. Me tenía atrapada entre su rodilla y sus manos que movían mis caderas, adelante, atrás, adelante, atrás. Laura chillaba, estaba caliente a cagar. Mi mano chorreaba de sus aguas y cada cierto tiempo me chupaba los dedos y aplacaba mi sed.
No se como, no se cuando, no se porque, pero acabé tres veces en sus manos y piernas. Mi cuerpo, exhausto, cayó en el pasto y el frío de la tierra me dio un poco de alivio. Laura se acostó arriba mío y me miró. Nos miramos a los ojos cinco minutos y medio, sin decir nada. A esas alturas yo estaba enamorada.
Laura se para y me dice: “Siempre quise tirar contigo”. Se viste, yo la miro, su cuerpo es perfecto, joven, blanco, duro. Tomo mi ropa, me la pongo, empiezo a pensar en el futuro, como presentársela a los amigos, que dirá mi papá!, el papá de ella?, dios!
Caminamos por el parque y Laura me mira, yo juro que me va a invitar a dormir, pienso en el cepillo de dientes, en la ropa de mañana, en como será su cama. Me agarra la mandíbula y me da un beso chupado, largo.
Laura me dice “Buenas noches” y se va caminando por Merced.





Buenisimo!
Sigan publicando más! Y seguido
Excelente, bien cachondo como nos gusta a nosotras!
oh my gosh
ufff!! me mojé
guauu
weno weno
WOOOOOOOOOO !!! …
me gustó demasiado !! …
si se despidió así, cerró la noche perfectamente.
Quizás lo otro hubiese estado de más ( por el momento) ..
MY GOSHHHHHHHHHHHH ESTO SI QUE AYUDA A ENTRETENER LA TARDE…
Te cache Tam xDDDD