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Corta: También me agarré a un político 4

Feb9

Daddy Dolls en Flickr- ¡Intercambio de fotos!_1265732345202

Por hoyanosoyo

Dos cucharadas y a la papa. Ni me tiritó la pera al invitar a mi casa al desconocido que me había estado joteando por internet. El primer contacto fue perfecto. Olía bien, hablaba de corrido, y tenía esa pinta pelolais que hace que me baje todo el morbo. A la media hora siguiente, ya nos habíamos hecho chupete y yo me fumaba un cigarro cargando pilas para la segunda patita. Tras dos buenos polvos al hilo, nos dio por conversar y casualmente el primer tema fue reiterativo en todas las siguientes encamadas: POLÍTICA .

Y bue, aprovechando que la fanfarria política anda calurosa hoy por hoy es que voy a compartir una de mis inéditas performance. Después de, al rato me antojé de mandarme un repete con la susodicha cita. Luego de varios intentos por armarle otro “asunto” la respuesta era siempre la misma: estoy en otra, dejémoslo para otro día. Como la cosa no me calzaba mucho (hay que decir, en honor a la experiencia, porque bien pendejo que era) seguí insistiendo. Hasta que, obvio, la hice. Me agarré a un político y no a cualquiera, el más facho existente en su generación.

El segundo evento superó al anterior y el post puchito tanto mejor. Fue así cómo empezamos a asuntear duro y parejo. Pasó poco para darme cuenta que los horarios y días de encuentros los ponía él y como andaba por mi parte siempre listo, el juego me cayó bien. Tanto así que invoqué más demanda hasta recibir una fuerte negativa de: no! estoy en otra, ya te dije.

Así que no se dijo más. El rollo iba a su pinta y convenía acatar. Prontazo llegó la muy agradecida sabiduría popular quien me contó que el personaje fue degustado por todo el circuito, incluso mi círculo cercano. Última confirmación. Recién ahí entendí que la cosa era follar y punto. Y así pasaron años de buen sexo y bien conversado, y de tal frecuencia que en un momento casi casi se gana la exclusiva de mi vida sexual.

Cierto día, me gané una entrada para un concierto que quería fotiar y al no tener cámara tuve que usurpar la de mi mejor amiga. Camino a, descubrí que en sus fotos de recién llegada de un viaje familiar por Brasil aparecía él con un considerable protagonismo. Justo iba con otro amigo al lado que había probado también las bondades del asunto, así que después de quedar peinados patrás, nos cagamos de la risa todo el concierto. Y claramente poco tiempo pasó de poder aguantarme tal bombazo. Así que no quedó otra que preguntarle carerraja a mi amiga.

La negativa fue constante y sonante. Cómo se me podía ocurrir comerme a un primo hermano de ultra derecha y a punto de casarse con una chica de apellido compuesto. Así no más era. Otra vez quedé peinado patrás con mi amante de tres años del que sólo barajaba, hasta ese entonces, un nombre y profesión falsos. Como la prueba gráfica era infalible, por respeto a la errada y válida percepción familiar de mi amiga decidí callar un tiempo para darle razón, o algo así.

Pero mi copuchenta lengua no aguantó rebatir así que le hice saber que el de la verdad era yo. El único anzuelo que se me vino a la cabeza para poder pescarlo infraganti frente a mi perspicaz amiga era enseñándole una foto que él mismo pusiera en su avatar de emesene. Ojo, y este dato es no menor. A mi socio aparte del sexo en pareja también es habitué del grupal. Y gracias a él y sólo a él es que yo puedo decir que he protagonizado todas mis fantasías porno.

Así que bastó con ofrecerle un cuarteto y pedirle una foto de cara para cerrar el acuerdo con los otros dos personajes ficticios. Mi amiga quedó atónita con la imagen del display. “Es el weón!” me decía apenas. Pasado su shock familiar, nos bajó el ataque de carcajadas. Y, cómo no, detrasito recibí toda la info clasificada.

El hombre resultó ser presidente de la juventud momia y desde chico fue movido en toda la alta suciedad política y además tenía un añoso compromiso al borde del matrimonio con una villamariana. Hijo mayor de una numerosa y tradicional familia, en donde el sexo antes del matrimonio es casi un pecado capital y en donde en cada almuerzo veneran una imagen del, adiós gracias, desaparecido general. O sea, aparte de ser sex machina tenía el manso doble estándar, hay que decirlo, como buen exponente facho.

He de reconocer que todo ese descubrimiento afectó seriamente mi líbido y me hizo sentir, sólo un poco, más puto de lo que él es. En fin, pasaron unos meses de abstinencia hasta que un día nos vimos las caras. Por oficio me tocó reportear en su partido y yo, sabiendo sin que él supiera que yo sabía, patudamente me metí en su oficina. Tate! El rostro se le fue a piso cuando me vio inocentemente preguntado por el dirigente UDI. De un ala me pescó y me llevó a una oficina, me sentó y me preguntó en qué andaba ahí. Le expliqué la verdad y que era un compromiso al que no podía faltar y que por favor colaborara.

Sin un pelo de tonto, llevó a un testigo para que observara la entrevista y no me dejó usar grabadora. No hubo derecho a réplica y en cuanto pudo me corretió fuera de ahí. Ya estaba en evidencia y sabía que manejaba información que (según él) nadie maneja. Pero como toda excelencia política, se tenía que pisar el rabo.

Pasado ya un tiempo sin encontrarnos y yo bien emparejado un día haciendo zapping con mi aquel pierno de la época se me cruza una de las escenas más vergonzosamente ajenas de la vida. Tan ascendente fue su carrera partidista que consiguió una vacante para candidato municipal (algo así por el Sector Poniente). De impecable terno y corbata veía cómo mi exquisito polvo de tres años proponía soluciones a vecinos de escasos recursos. Tiempo más tarde la soberanía popular dictó sentencia- para hacer política hay que ser artista en mentir- y a este nadie le compró.

Ahora sí que suma harto sin verlo. Hablamos de vez en cuando para puro calentarnos e irnos a otros polvos. Siempre quedamos en juntarnos a hacer algo o reclamando lo mucho que nos hemos dejado estar. Ni a mí ni a él se nos ha acabado la bencina. Después del “hola” la conversación siempre se termina disparando. La única diferencia es que yo puedo contarles a ustedes esta historia y él se muere de ganas. Ja!

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4 fundykes han comentado

  1. Pincel says:

    jajajaja…
    parece que esto del doble estandar te pone a hervir las hormonas!!!!

    Que buena historia.

    Una amiga se encontro a “one night stand” en la revista caras, de mas esta decir que ahí se entero de los datos que de veras aparecen en el carnet

  2. pazilla says:

    http://www.juventududi.cl/?page_id=18

    cual de todos estos es el cara de raja?
    jajajaja
    el presidente tiene cara de malulo

  3. CSD says:

    ajajaja, PODRÍA APOSTAR a que es el último de los que aparece en la página… ese cuyo apellido empieza con I …
    me encantó tu historia

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